Pie doloroso (Fascitis Plantar)

Una de las causas más frecuentes de dolor en el talón del pie o Talalgia es la fascitis plantar. La fascitis plantar es una inflamación aguda de la aponeurosis plantar del pie que origina dolor en el talón o en la zona interna de la planta del pie.

La fascia plantar o aponeurosis plantar es una banda de tejido fibroso grueso y tenso situada en la planta del pie que se inserta (tiene su origen) en el hueso del talón (calcáneo) y se despliega hacia delante para anclarse en la base de los dedos y que sostiene los huesos de la parte inferior del pie para formar el arco plantar del pie (bóveda plantar), si esta fascia es corta se tiende al pie cavo (arco plantar alto o exceso de puente) y si es larga al pie plano (arco plantar bajo).

Una capa de grasa en el talón cubre la fascia plantar para ayudar a absorber la fuerza del golpe generado al caminar.

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Clínica:

El dolor se localiza en el talón y generalmente es más severo durante los primeros pasos al levantarse de la cama por las mañanas, disminuye en cierta medida con la actividad por la distensión de la fascia y reaparece de nuevo tras un periodo de reposo.

También aumenta el dolor al estar de pie quieto un tiempo prolongado transformándose en un dolor sordo, además si nos sentamos durante un tiempo, el dolor agudo reaparece al levantarnos e iniciar la marcha de nuevo.

La mayoría de las personas con fasciitis plantar describen el dolor como una punzada a nivel del talón.

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La fascitis plantar ha sido diagnosticada muchas veces como espolón calcáneo, una exóstosis o calcificación en la parte inferior del calcáneo y que se aprecia en las radiografías laterales del pie, se ha demostrado que dicho espolón es en muchas ocasiones asintomático de modo que sólo sirve para confirmar la excesiva tracción de la fascia plantar en su inserción proximal en el calcáneo. En las radiografías, se observan espolones en el talón (calcáneo) en personas con y sin fascitis plantar, por lo tanto el espolón es un fenómeno secundario y no el origen del dolor, por lo tanto no es la causa de la fascitis, sino consecuencia de la misma.

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Las causas que provocan una fascitis plantar y por consiguiente dolor en el talón suele estar en relación con microtraumatismos repetidos, como correr cuesta abajo, saltar o realizar una marcha prolongada por un mal terreno, otras veces por la utilización de un calzado inadecuado, así como por malas posturas o estar mucho tiempo de pie parado…

Se puede ver agravado por algunos factores de riesgo como problemas con el arco del pie (tanto pie plano como pie con arcos altos, pies cavos), la obesidad o el aumento de peso repentino, un tendón de aquíles (el tendón que conecta los músculos de la pantorrilla al talón) muy tenso o a veces corto pueden ser el origen de una fascitis plantar.

En ocasiones es la primera manifestación de una enfermedad de tipo reumático o la consecuencia de aumento de ácido úrico en esta zona.

Diagnóstico:

Además de la Clínica y la Exploración con dolor en cara interna del talón, no hay que olvidar a la hora del diagnostico realizar un Análisis de Sangre con pruebas reumáticas y ácido úrico.

Debemos hacer unas Radiografías del pie en carga para evaluar el arco del pie y la posibilidad o no de que exista espolón calcáneo y por supuesto hoy día una Resonancia Magnética que nos informara de la posible inflamación de la fascia plantar así como de un posible edema a nivel del calcáneo en el origen de la fascia.

Tratamiento:

El tratamiento médico casi siempre suele ser efectivo, aunque a veces es lenta la mejoría pudiendo durar varios meses. El tratamiento inicial suele incluir reposo, analgésicos y antiinflamatorios, ejercicios de estiramiento del talón y taloneras blandas de inicio en los zapatos para caminar, si esto no es suficiente están indicadas plantillas o soportes plantares que neutralicen el arco del pie y eviten tracciones excesivas durante la marcha. Un calzado adecuado sirve como remedio y como prevención.

Además de añadir tratamiento rehabilitador, fisioterapia y láser con la finalidad de disminuir la inflamación y potenciar los pequeños músculos del pie para que presten soporte a la fascia plantar debilitada. En algunas ocasiones  es necesario tratar con infiltraciones con corticoides y anestésicos locales que pueden ser muy eficaces en casos resistentes.

En el caso de no mejorar tras seis a doce meses de tratamiento, puede estar indicado el tratamiento quirúrgico mediante cirugía percutánea minimamente invasiva del pie con una pequeña incisión de 1 cm en la cara interna del talón y bajo visión de rayos x (escópia) proceder a la liberación de la fascia plantar tensa e inflamada y extirpación del espolón calcáneo si existe.

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